Es una de las curiosidades de la sociedad de la información: los espíritus brillantes no son los más conocidos. Esto es tambien válido en la communidad de los profesionales de la inteligencia competitiva (IC). Hoy, le invito al descubrimiento de una PYME africana cuyas prácticas de contrainteligencia competitiva poco académicas, apenas costosas, muy discretas y eficaces fuerzan el respeto de competidores dotados con enormes presupuestos de vigilancia.
La contrainteligencia económica es un conjunto de herramientas, métodos y actividades de defensa cuyo objetivo es neutralizar o desviar de manera legal toda operación de espionaje o inteligencia económica competidora u hostil. Que sea defensiva u ofensiva, interna o externa a la organización, la contrainteligencia tiene por referencia el ciclo de información. Puede pues contemplar las preguntas de los responsables, la recogida de los datos allí correspondiente, el análisis de estos últimos, la protección y la explotación de la información que produce la organización.
En el caso de nuestra PYME, el truco está en el centro del dispositivo de contrainteligencia económica. Con sus 83 asalariados, el establecimiento Aurora trabaja desde hace cuatro años en un sector extremadamente portador en opinión de los especialistas interrogados. En menos de una mediodecena de años, el start-up rechazó tres ofertas de adquisición. Sus competidores directos que eran grandes multinacionales, todo o casi se intentó para hacerlo doblar: incentivo de los cuadros a publicar en estudios internacionales, invitaciones a viajes de estudios, benchmarking, elicitation, ofertas de empleo ficticias, Caballos de Troya mediante Internet, tentativas de robo, maniobras de desestabilización, etc… En vano.
Para enfrentar, dos jóvenes mujeres de 26 y 29 años animan a jornada completa la unidad de inteligencia económica (U-IE) a la cual está vinculada estratégicamente la comunicación interna y corporate de la empresa. Es al menor que vuelve de nuevo el control del counter-intelligence unit: “Somos los ojos a la vez, las orejas, la nariz, la armadura y la espada de la compañía”, lo confió antes de añadir: “tenemos la oportunidad de tener un jefe y colegas que nos hacen completamente confianza, y para nada del mundo, no se puede permitirse fallar. “
En su bunker como en otras células de IC, bancos de datos constantemente actualizados revelan cartografías detalladas de la competencia, a ONG socios u hostiles, de varios centros de decisiones políticos con cada vez el profiling de los equipos dirigentes, sus puestos, sus redes y la tipología de las estrategias de inteligencia competitiva que se derivan… En el sitio Internet de la PYME, 1/5 de la información publicada tiene por objeto engañar la competencia. Y cuando un vigilante hostil hace hincapié en un detalle, nuestro duo de choque le fija un misil informationnel.
En toda la empresa, se conectan solos tres ordenadores “preparados” a la red Internet. Con un científico mezcla de verdaderas y de falsa información cifrada por contraseñas fáciles a romperse, la unidad de inteligencia económica alimenta copiosamente los que piensan haber perforado su dispositivo de seguridad. Internamente como exteriormente, el uso de los correos electrónicos, teléfono y fax es extremadamente reducido, las comunicaciones a distancia son breves y cifradas. Entre colegas o en la relación-cliente, la dirección de la empresa sostiene mordicus que esta « pequeña restricción aumenta contactos humanos. »
Además de las cláusulas de confidencialidad y no competencia (de uso tradicional en este tipo de estructura), la U-IE concibió un manual lúdico de seguridad a la dirección de los empleados. A cada nivel de responsabilidad corresponde una pequeña historia que debe decirse si un deseo irrepresible de hablar de trabajo viene a tomar a un asalariado en un avión, un taxi, un café, una conferencia, en amor o en familia…
Gracias a una comunicación corporate adaptada a este objetivo estratégico, estrechos vínculos existen entre asalariados que terminaron por crear como un cordón de seguridad en torno al patrimonio informativo de la empresa. Desde hace tres años, este dispositivo de contrainteligencia económica debido a tales molestias a los competidores que algunos suspendieron la vigilancia sobre Aurora. Esta vuelta de experiencia debería hablar a los protagonistas de inteligencia competitiva en quien el control de las herramientas de vigilancia electrónica constituye el único fondo de comercio
Guy Gweth