Económicamente, África nunca se ha llevado así bien desde la descolonización. Hay numerosas razones creer posible, a largo plazo, un despegue del continente más pobre del planeta. Desde 2000, su crecimiento económico no fue inferior al 5% al año. En 2007, más de una veintena de país, sobre la cincuentena que cuenta el continente, sobrepasaron este tipo.
Estos resultados se deben esencialmente a los países exportadores de materias primas, petróleo en particular. El oro negro y todos los minerales de los que África abunda, de la bauxita al cobre pasando por el hierro, el manganeso y el platino, vieron sus precios casi triplicar en cinco años gracia a la explosión de las necesidades de los países emergentes, cuya China e India. Esta situación, aunque prevé buenos presagios, queda no obstante por tomar con prudencia. En efecto, inmediatamente después del primer choque petrolífero, en 1973, África ya había conocido similar período de euforia antes de ser recuperado por sus viejos demonios. Las curas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) la habían hundido en dos décadas de marasmo.
Claramente, África “útil” se resume en adelante a sus yacimientos de hidrocarburos. Y los retos que se perfilan en el horizonte consisten en las capacidades del continente negro de capitalizar este recurso con el objetivo de inhalar la dinámica en condiciones de realizar el desarrollo del continente. Tanto más que para muchos observadores, el petróleo africano constituye una red de seguridad para la economía mundial. En efecto, el bruto africano, muy conocido de excelente calidad ya que ligero y en consecuencia fácil a refinar, atiza todas las codicias. Las reservas probadas del continente oscilan entre 80 y 100 mil millones de barriles, lo que representa 7 al 9% de las reservas mundiales. Ahora bien, momentáneamente, el continente produce 9 millones de barriles al día, 5 del cual cerca de en la única región del Golfo de Guinea.
Un estudio del FMI, datado de 2005, sobre la aparición del Golfo de Guinea en la economía mundial, considera que “los países productores de África van a generar entre 2002 y 2019, 350 mil millones de dólares de rentas gracias al petróleo: es decir, más que el producto interior bruto (PIB) actual de Rusia y cerca del PIB total actual del conjunto de los países de África subsahariano“. Y aún, estas proyecciones prudentes se hicieron sobre la base de un barril a 25 dólares… mientras que sobrepasa los 100 dólares últimamente. Un gran número de expertos consideran, además que el continente dista mucho de haber revelado todo su potencial. “África occidental es una de las fuentes de crecimiento de la producción de gas y petróleo entre el más rápido del mundo“, destacaba el departamento de la Energía americano. Mauritania, Malí y Níger figuran en adelante a la fila de los productores de oro negro en África. Es un verdadero auge petrolífero que se produce y una u’nica oportunidad para el continente, atrapado en la pobreza, de cambiar su destino. “África tiene la ambición de no seguir siendo el continente más pobre mientras que es una de las regiones el lo más ricamente posible dotadas con el mundo“, destacó el Presidente de la República argelina, Abdelaziz Bouteflika, durante la décima Conferencia de Unión Africana (UA) consagrada al tema del “desarrollo industrial de África.” Yasmina B.