El organigrama del DCRI se difundió a finales de abril a los responsables de esta nueva dirección del Ministerio de Interior francés, que fusiona los RG y el DST. Principal novedad, la creación de un servicio contraespionaje económico.

Todos los jefes de servicio de la Información general y del Servicio de contraespionaje (DST) recibieron, a finales de abril 2008, un documento barrido del tampón secreto- defensa y cuidadosamente numerado, para evitar toda fuga malévola. Este documento presenta el nuevo organigrama de la futura Dirección central de la información interior (DCRI) que, el 1 de julio de 2008, fusionará el DST y la Información general (RG), en el Ministerio de Interior de Francia. Según información recogida, la principal novedad se refiere a uno de los siete grandes servicios, la potente subdirección encargada de la protección de las empresas, con la creación en el mismo de un servicio “contrainjerencia”, es decir contraespionaje, encargado luchar contra el espionaje industrial. Curiosamente, esta subdirección, que ya existía al DST, no disponía de agentes específicamente atribuidos a la lucha contra el espionaje industrial. Agrupaba, en particular, un servicio de relación con las empresas, encargado de informarlas sobre las posibles amenazas que les acechan, con una veintena de funcionarios, cado uno seguiendo un sector específico. Encargaba a otro servicio de seguir las agencias de inteligencia económica. Ahora bien, varios asuntos, algunos muy mediatizados como lo del aprendiz chino empleado por el grupo Valéo, y de otros comportamientos secretos muestran, si es necesidad, que las nuevas amenazas se encuentran, después del terrorismo, en terreno económico.

Con este nuevo servicio, la subdirección protegiendo las empresas, dirigida por el controlador general Gilles Gray, va pues, a partir del 1 de julio, a poder realmente seguir los espías industriales pillando las tecnologías más sensibles de Francia. Está constituido por especialistas de técnicas de contraespionaje y especificidades de la acción en el universo económico y financiero, diferente del contraespionaje tradicional.