En 2007, los fondos soberanos acumularon 3500 mil millones $US de reservas, una cifra en alza de 24% al año durante los 36 últimos meses, según el gabinete de análisis americano Global Insight. A este ritmo, el volumen de estos fondos de inversiones podría sobrepasar el PIB de Estados Unidos en 2015, y el de la Unión Europea, de aquí al 2016. Este inflado se produce mientras que las economías emergentes – a los recursos financieros dopados por el resplandor de los precios del petróleo y las materias primas- invierten cada vez más en el extranjero para asegurarse de mejores vueltas sobre inversiones.
Global Insight destaca que, fuertes de su potencia, los fondos soberanos modifican los vínculos tradicionales entre países ricos y país en desarrollo. Los fondos soberanos inyectaron 80 mil millones en el sector bancario en los Estados Unidos en 2007. A escala mundial, un 93% de sus inversiones se dirigieron hacia el sector financiero occidental.
El generador de fondo soberanos más potente es China, con alrededor de 1200 mil millones $US, seguida por Rusia y Kuwait. Durante los cinco últimos años, las potencias en fuerte crecimiento fueron Nigeria (+ 291%), Omán (+ 256%), Kazajstán (+ 162%), Angola (+ 84%), Rusia (+ 74%), y Brasil (+ 65%). En enero de 2008, el importe total de las adquisiciones realizadas por fondos soberanos ascendió a 20,6 mil millones, lo que representa cerca del tercio de las operaciones de fusión-adquisición hechas por tales fondos sobre el conjunto de 2007. Los fondos soberanos representan un 35% de las fusiones y adquisiciones mundiales en 2007 y un 28% de las realizadas en los Estados Unidos en enero de 2008.
La potenciación de estos fondos que suscitan esperanza en África preocupa obviamente a los países occidentales. Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (el FMI), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y la Comisión Europea se movilizaron para recomendar más transparencia en su funcionamiento y sus estrategias de inversión. Algunos acusan estos fondos que sean en efecto herramientas al servicio de intereses políticos de los Estados de los que emanan y no inversores vueltos solamente hacia la búsqueda de beneficios financieros.
Guy Joseph Gweth