Tanto bajo la protección de la seguridad nacional, la guerra económica como la lucha contra el terrorismo, el espionaje electrónico constituye uno de los retos principales de la nueva globalización. África es una colonia en este universo, pero el truco puede considerablemente alterar el juicio de un adversario, incluso informado. Después de un rápido vistazo sobre los grandes medios desplegados por las potencias anglosajonas para ajustar el mundo, preveremos discretamente los medios de rodeo de esta alta tecnología basándonos en medios de cifrado de alta potencia y algunas claves de la sabiduría africana.
Echelon: de hazañas a los límites de las “grandes orejas”
En 1947, los Estados Unidos y el Reino Unido firman un acuerdo secreto en cuanto a cooperación de los personal y sistemas de información electrónica bautizada UKUSA. A su vez, son juntados por el Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y más tarde por Noruega, Dinamarca, Alemania y Turquía, de conformidad con “terceros países” a esta red cuyo nombre de código es Echelon. Gracias a este acuerdo, los cinco primeros signatarios supervisan cada uno una parte del mundo. Por ello, Europa y África vencen a los Británicos, cuya potente estación de Menwill no tarda en irritar los otros países. A manera de respuesta, el antiguo director de la CIA, James Wollsey, declarará: “Seguimos vigorosamente la corrupción. Y se puede decir que Europa es la capital mundial de la corrupción. Las empresas europeas tienen la práctica de descolgar contratos por la corrupción en Asia, América Latina y Oriente Próximo, que ellos no podrían obtener respetando las reglas del juego…” Esta acusación, aunque sorprendente para los Africanos no es menos fundado. Para prueba: en 1995, Arabia Saudí está en negociaciones con el constructor aeronáutico europeo Airbus para un contrato de un valor de 6 mil millones $. Las comunicaciones telefónicas y fax entre las dos partes son regularmente interceptados por NSA y transmitidas a Boeing que adquiere finalmente el mercado. Se sabe ahora que si el corsortium europeo no dijo nada en este asunto, es porque gracias a sus “grandes orejas”, los Estados Unidos tenían pruebas de corrupción contra Airbus. Según Ducan Campbell, experto en información de comunicación, “Echelon supervisa a las grandes sociedades comerciales de todos los países para seguir sus transacciones“. Con sus potentes ordenadores, Echelon es en efecto capaz de reconocer una voz entre millones de otros, de ahí que llama en el mundo, por poco que esté puesta un índice en el “diccionario” del sistema. Lo mismo sucede para los correos electrónicos, los fax… e incluso algunas impresoras láser. Pero si los terroristas llegan a pesar de todo a sorprender a sus iniciadores, es decir que Echelon – que pone la tierra entera bajo alta vigilancia- tiene faltas.
Los medios de un posible rodeo
Una de los principales límites de Echelon reside en su incapacidad que debe incluirse el contexto de una conversación. Necesita pues una contribución humana. Ahora bien, la masa de datos que debe tratarse es fenomenal. Según Gilles Brassard, investigador a la Universidad de Montreal, el otro límite primordial reside en el hecho de que “los sistemas de criptografía de alta potencia son prácticamente inviolables“. No que sean infalibles, sino es casi imposible romperlos en un tiempo razonable, al menos por el momento. Se puede por lo tanto pensar que con una longitud de clave suficiente, los Estados y las empresas de Africa central pueden guardar su patrimonio informativo al refugio del espionaje electrónico. Es desde este punto de vista que una serie de organizaciones de la subregión optaron por la telefonía asegurada de Skype, sobre nuestros consejos. Recuerdo que Skype utiliza una tecnología descentralizada peer to peer que recurre a la norma AES (Advanced Encryption Normal), lo que representa 256 bites, la misma que aquélla utilizada por la administración federal americana para proteger su información de carácter sensible. Pero resulta que la utilización de esta herramienta puede debilitar la empresa dado su carácter anónimo y no controlado. Peor, recientemente comprobé que gracias al editor de programa informático Digitask, los servicios alemanes habían encontrado el desfile para romper la clave de cifrado de Skype con el fin de permitir las escuchas de “temas sospechosos“.
Carecer de soberanía en cuanto a telecomunicaciones está en sí una desventaja monumental. Ahora bien aquél ” que no sabe disimular no sabe reinar” declaraba Louis XI, muy mucho tiempo antes de la firma de UKUSA. Ante la superpotencia de los países ricos, la solución resida en el truco, diría a Sun Tzu. Los estrategas africanos deben poder encontrar su capacidad para substituir, transponer y disimular. Este cóctel de imprevisión yace en juegos de estrategia como el Awélé. Sus estratagemas viven una letanía de cuentos bantú aún no traducidos a lenguas occidentales. El león, la liebre, el mono, el elefante y la tortuga que son los principales protagonistas de estas alegorías son bastante representativos de los protagonistas de la escena internacional. Se aprende por ejemplo cómo la tortuga – lenta, pequeña y escasa- siempre triunfa sobre los más rapidos y fuertes. Guy Gweth










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